El diseñador ecijano protagoniza una entrevista en The Brand Identity (Emiratos Árabes Unidos), uno de los medios internacionales especializados en branding, identidad visual y diseño con más de 800.000 seguidores en Instagram y un alcance declarado de 20 millones de visualizaciones mensuales, que pone el foco en su trayectoria profesional y en la particular manera en la que sus raíces culturales y personales han influido en su forma de trabajar.
Con una trayectoria profesional desarrollada desde sus comienzos junto a marcas y empresas de relevancia internacional, José María González-Écija se ha consolidado como un diseñador especializado en identidad de marca, dirección creativa y diseño digital. Su trabajo le ha llevado a participar en proyectos para compañías de distintos mercados, entre ellos Dyson (Reino Unido) Analogfolk (Reino Unido) o Paseo Estudio (Madrid, España) , y a desarrollar la identidad y estrategia de marcas como Coffignon, firma parisina vinculada al mundo de la óptica y con una historia que se remonta a 1928, entre diversos proyectos para países como Filipinas o Estados Unidos.
Pero más allá de los nombres de las marcas para las que ha trabajado, una de las características que definen su trayectoria es la construcción de un lenguaje visual propio. Y es precisamente sobre esa mirada personal sobre la que gira la entrevista publicada por The Brand Identity, bajo el título “José María González-Écija on why your roots can be the best design tool”.
La publicación aborda cómo aquello que forma parte de la historia personal de un diseñador puede terminar convirtiéndose, consciente o inconscientemente, en una de sus principales herramientas profesionales. En el caso de José María González-Écija, sus referencias no proceden únicamente del mundo del diseño, sino también de su familia, de su padre y de todo un imaginario cultural vinculado a Andalucía y a su entorno.
El toreo, la Semana Santa y los códigos visuales asociados a estas manifestaciones culturales forman parte de ese archivo de referencias que ha ido incorporando a su manera de mirar. No necesariamente como elementos que deban trasladarse literalmente a una identidad, sino como una forma de entender la composición, el simbolismo, el uso de la tipografía, el carácter de una imagen o la capacidad de determinados códigos para transmitir una historia.
Son referencias que conviven con otras experiencias y estímulos acumulados a lo largo de su trayectoria y que, finalmente, terminan apareciendo transformados en su trabajo.
Un buen ejemplo de esa relación entre cultura visual y diseño es La Cuadrilla, uno de los proyectos que mejor refleja su interés por investigar y reinterpretar códigos vinculados a la tradición andaluza. El proyecto parte de un universo reconocible para llevarlo a un lenguaje gráfico contemporáneo, demostrando cómo elementos profundamente arraigados en una cultura pueden convertirse en materia para la creación de nuevas identidades visuales.
Esta capacidad para reinterpretar lo cercano sin quedar limitado por ello conecta directamente con la filosofía que González-Écija comparte en The Brand Identity. Sus raíces no constituyen un punto de partida geográfico para explicar su carrera —su trabajo ha tenido desde el principio una clara dimensión internacional—, sino un archivo cultural y personal que alimenta su manera de pensar y de diseñar.
El resultado es una trayectoria en la que pueden convivir proyectos para marcas internacionales con una sensibilidad construida a partir de referencias mucho más próximas: la familia, las imágenes de su infancia, el carácter visual de las tradiciones andaluzas, el toreo, la Semana Santa o determinados objetos y formas gráficas que han acompañado su vida.
En ese sentido, la entrevista de The Brand Identity supone también un reconocimiento a una forma de entender el diseño que va más allá de la tendencia o de la estética del momento. Frente a la homogeneización visual, González-Écija reivindica el valor de tener un archivo propio de referencias, experiencias y códigos culturales desde el que construir una identidad.
Su trabajo para clientes internacionales demuestra que esas referencias pueden adquirir nuevos significados cuando se trasladan a otros contextos. El proyecto de Coffignon, por ejemplo, supone trabajar desde Écija para construir la identidad de una marca parisina, mientras que otros proyectos de su trayectoria le han permitido colaborar con compañías de dimensión internacional.
Así, la entrevista publicada por The Brand Identity no se limita a repasar la carrera de José María González-Écija, sino que profundiza en qué hay detrás de su manera de diseñar: una combinación de experiencia profesional, cultura visual, memoria personal y capacidad para transformar referencias propias en soluciones contemporáneas.







