ecija quiere torosEl mundo taurino ecijano continúa “indignado” contra el Gobierno Local (PSOE) de Écija por el silencio institucional que mantiene sobre la situación en que se encuentra la Plaza de Toros de la ciudad de las torres y anuncian movilizaciones para el próximo 12 de octubre, Fiesta Nacional de la Hispanidad.

Un día en el que se está convocando a través de carteles y redes sociales a los toreros, novilleros, empresarios y aficionados a los toros, a participar en una concentración que tendrá lugar ese día a partir de las once y media de la mañana en la Plaza de España, para defender la fiesta y el patrimonio de un “Coso de Pinichi” que se encuentra muy deteriorado.

Una convocatoria que realiza la plataforma denominada “Écija quiere Toros”, que está integrada por toreros y profesionales relacionados con en mundo taurino, así como, por aficionados de la ciudad de las torres, los cuales, están recibiendo el apoyo de figuras nacionales y aficionados de toda España que muestran su solidaridad al mundo taurino de Écija, para que se recupere una de las plazas que en las décadas de los ochenta y noventa fue considerada como una de las mejores del país.

En la que espera torear algún día el novillero ecijano Jaime González-Écija, el cual, realizó el pasado 21 de septiembre un brindis en la plaza hispalense de la Maestranza que ha sido recogido por gran parte de la prensa especializada, así como, por columnistas como el periodista sevillano y director de la Pasión en 7TV, Víctor García-Rayo, que ha dedicado una de sus columnas en la versión imprenta y digital del periódico Viva Sevilla a este gesto del novillero de la Ciudad de Écija.

La cual reproducimos en su totalidad: «Eran algo más de las seis y media de la tarde. Jaime González-Écija, templado también en los andares, se acercó ceremoniosamente, toreramente, en un paseo entre lila y malva, al micrófono de la televisión que aguardaba en el callejón para recoger los sonidos y testimonios de la tarde de toros en la plaza más hermosa del mundo. El torero, a esa hora del corazón y de la soledad, tomó la palabra sabedor de que la verdad solo tiene un camino. Sin perder de vista al novillo de El Parralejo, que aguardaba para vender cara su vida, el torero astigitano aproximó la boca al micrófono. “Quiero aprovechar las cámaras de televisión para brindarle la muerte de este toro a toda la afición taurina de mi pueblo que por desgracia e imposición tiene la plaza de toros cerrada durante más de seis años y para que luchen para que todos podamos torear en su plaza y porque Écija vuelva a ser lo que fue”.

Amén. Jaime González-Écija acababa de pronunciar un trozo de evangelio taurino. La verdad en quince segundos. Lo hizo con torería y rotundidad, llevando largo el trazo del mensaje, gustándose, roto el cuerpo y descansando el tronco en las caderas. Todo por abajo, de fuera hacia dentro, despacio.

Sonrió Pepe Moya en el cielo y saltaron lágrimas sinceras en los ruedos de los ojos de muchos aficionados de Écija, tierra de toreros, de gentes del campo, del toro y del toreo.

El novillero que había realizado el brindis estuvo toda la tarde muy metido en la piel de la profesión que ama. Lo quiso hacer todo despacio, a ese ritmo cadencioso en el que laten las cosas grandes. Y, como artista que es, mostró también en el coso su faceta reivindicativa. ¿Qué es un artista si no protesta, si no le grita al mundo, si no denuncia? Écija había ocupado ya su espacio en la novillada del martes gracias -no sólo a que torease un diestro local- sino a un brindis muy serio, sentido y torero de un valiente, capaz de ponerse delante del toro y de quedarse quieto también delante de toda España para denunciar que lo que le están haciendo los políticos a la plaza de toros de Écija no tiene nombre. Es una canallada, una injusticia, una vergüenza con todas las letras.

Gracias, torero, por dar la vida y la cara. Por la honradez y la torería, por decir las cosas claras y hacer el toreo despacio. Por ponerte delante del toro y de la denuncia, a riesgo de cualquier voltereta. Gracias, Jaime González-Écija. Yo no soy de Écija, pero amo a la fiesta y me conmueve el toreo cuando se hace despacio. Gracias, artista. La otra tarde, cuando te vi torear en Sevilla y cuando escuché tu brindis solo me salió una palabra de mis labios: amén».